Opinión

Un duro golpe de realidad

La derrota en Champions ha sido un jarro de agua fría con sabor a realidad. La situación económica del club, acompañada de malas gestiones en el ámbito deportivo, nos ha dejado a un Barça que vale más por lo que pueda ser en un futuro, que por lo que actualmente es. Un equipo dónde los jóvenes son la única esperanza en un mar de dudas.

El Barça fue superado por una apisonadora dirigida por Nagelsmann. Y eso que ni siquiera estamos viendo al mejor Bayern del curso. Se nota que la adaptación a la idea que propone Julian no es total, y aún así, el conjunto bávaro compitió a otro nivel, siendo superior a su rival en todas las facetas del juego.

Frenkie de Jong y Pedri fueron superados en todo momento por Goretzka y Kimmich. Sergi Roberto demostró que no tiene el nivel para ocupar la posición de lateral derecho (o carrilero) en un partido importante. Jordi Alba no debió jugar si no estaba al 100%. Eric García y Piqué estuvieron muy blandos en defensa. Busquets, y su físico, sufren mucho en este tipo de partidos. Luuk de Jong y Memphis intentaban nadar a contracorriente cuando le llegaba un balón arriba. Ter Stegen evitó que el marcador fuera más abultado. Y Araújo estuvo colosal en cada una de las acciones defensivas que disputó. Sin dudas, el único jugador que salió reforzado del partido de ayer.

Mientras escuchábamos a Nagelsmann hablando de esos errores que había tenido su equipo a pesar de ganar 0-3 en el Camp Nou, Koeman excusaba una y otra vez el nulo partido del Barça. Fichajes que no llegan, jugadores de 18 años, el equipo es el que es, hemos perdido a Messi, lesiones, errores arbitrales, y una infinidad de recursos para alejar el foco de atención en las derrotas. Y esta falta de autocrítica, cansa.

Es indudable que el Barça compite en una liga diferente a PSG, Chelsea, City y Bayern. Y otra cosa es que el equipo pierda su identidad, deje de competir y el propósito del partido sea encajar los menos goles posibles. Una vez más, sus planteamientos alejan aún más al equipo de la victoria. La duda ya no es si Koeman renovará o no. Más bien es si Ronald acabará la temporada como entrenador del Barça o estará viendo el fútbol desde casa.

Por suerte, no todo fue negro en la noche de ayer. Gavi, Demir y Balde son ese soplo de aire fresco en una tarde de agosto. En ningún momento bajaron los brazos, fueron a los duelos como si fuera el último, y no se cansaron de intentar darle un giro a la situación.

Ahora toca volver a sembrar para luego recoger los frutos, como siempre hizo el Barça a lo largo de su historia. Toca volver a navegar hacia el camino del éxito. Y Ronald Koeman no es el capitán idóneo para este barco. Debemos volver a recuperar nuestra identidad, la presión alta, la amplitud en el campo, la salida de balón desde atrás con fluidez y el ritmo en la circulación si queremos volver a competir a corto plazo. Por el bien del Barça, y por el bien de la reputación de Koeman como jugador histórico del club, sus días deberían de estar contados.

Daniel Ortega.

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