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LA MASÍA, BENDITA OBLIGACIÓN

El FC Barcelona atraviesa una situación muy delicada a nivel económico y a nivel deportivo a causa de la marcha de Leo Messi. Uno de los efectos de esta situación es que nos veamos obligados a hacer algo que hemos dejado de hacer en los últimos años: confiar en la cantera. Para muchos, esto es una bendita obligación pero otros lo critican, critican a la cantera, a una de nuestras marcas de identidad que nos ha hecho ser lo que somos a día de hoy.

Para menospreciar a la cantera, se utilizan muchas falacias, pero las más comunes son las siguientes:

“Confiando en la cantera no se puede competir por todo”

Pues que se lo digan a Guardiola. Durante la etapa de Pep como entrenador en el Barça, debutaron hasta 22 jugadores formados en La Masía y confió en muchos de los que ya estaban. Con Laporta en la presidencia y con Guardiola en el banquillo, se llegó al punto álgido de confianza en la cantera a la vez que se llegó a alcanzar la perfección a nivel futbolístico y también de títulos. ¿Casualidad? Lo dudo.

En 2012, sobre el césped del Ciutat de Valencia, el conjunto blaugrana llegó a tener un once formado por once canteranos. Seis años después, con Ernesto Valverde en el banquillo, el Barça llegó a hacer un once sin canteranos. Esto puede ser visto como algo simbólico pero sirve para darse cuenta de algunas diferencias entre las dos etapas. En la del ‘Txingurri’, con Bartomeu en la presidencia, no se confiaba en absoluto en la cantera y nos convertimos en un equipo mediocre en el que se hacía ver que éramos más “competitivos”. Simplemente hay que ver lo que se ganó en la etapa en la que se confiaba en la cantera y en la que no.

“No todos pueden ser Xavi e Iniesta”

Esta falacia enlaza con la anterior, porque muchos justifican la pérdida de confianza en la cantera con la falta de calidad de la misma. Primeramente deberíamos pararnos a pensar en la inmensa calidad que atesoramos ahora mismo en nuestra cantera y también en la cantidad de talento que hemos derrochado en los últimos años. Por poner un ejemplo, Rossell vendió a Thiago por 18 millones y encima intentó hacer creer que era el negocio del siglo por conseguir esa cantidad por un “descarte”. Y ese es el problema, que un jugador como Thiago, no sea visto ni siquiera como un complemento.

Actualmente, hay muchos canteranos en el equipo con una calidad enorme como Riqui Puig, Nico González o Álex Collado entre muchos otros. No podemos esperar que todos sean Xavi e Iniesta, pero tenemos la obligación y la necesidad de apostar por ellos de una manera firme para poder explotar todo su potencial. No todos podrán ser llegar a ser titulares, pero sí que podrán competir entre ellos y convivir en el primer equipo. Bendito problema.

“A este canterano ya se le han dado oportunidades y ha demostrado no ser válido”

Para atreverse a hacer esta afirmación primero hay que saber qué es una oportunidad de verdad para un canterano y qué significa ser válido. Una oportunidad para un jugador de casa debe incluir ciertos requisitos: continuidad en la titularidad, rodeado de una buena cifra de titulares habituales y mínimo recibiendo la misma confianza que otros que han demostrado mucho menos que ellos. Aleñá, por ejemplo, ha sufrido esta falacia. Dando un rendimiento de notable en las pocas oportunidades que se le han dado. Con una cesión entre medias al Getafe, sí, al Getafe.

Por otra parte, también hay que tener claro lo que es valer o no valer. Un canterano puede ser, como mínimo, el mejor complemento que podemos tener en la plantilla. Por poner un ejemplo, el caso de Mingueza. Y hay otros, como Ansu Fati o Riqui Puig que pueden darnos mucho más pero hay que saber como tratar este talento para disfrutarlo al máximo.

La cantera, aparte de ser un arma a tener en cuenta a nivel deportivo, es fundamental para garantizar nuestra salud económica y más en la situación en la que se encuentra el club. Antes de gastarse 30 millones en un jugador como Trincao que no ha demostrado nada, deberíamos haber confiado en Collado que ha demostrado la talla de jugador que es en el filial. Antes de buscar en el mercado como locos un mediocampista, por qué no podríamos confiar en Monchu que fue el pichichi el año pasado con el filial. Y así, mil ejemplos. Mirar en casa antes que mirar fuera. Cantera antes que cartera.

Un factor que poca gente tiene en cuenta cuando habla de la cantera es el emocional. Recordemos las palabras de Messi sobre este tema en el programa de Jordi Évole. Cuando Leo fue preguntado si era feliz en el Barça, dijo lo siguiente:

“Hay muchas gente de fuera, pocos de casa, somos diferentes, eso hace más difícil unir a un vestuario, que sea fuerte”.

Para que haya un vestuario fuerte y unido, es imprescindible la gente de la casa. Para esto también. Nadie va a hacer más vestuario que un grupo de gente que ha crecido en un mismo club, con los mismos valores y con el mismo sueño: triunfar en el Barça, el equipo de su vida.

Confiar en La Masía no debería ser una obligación, pero ahora mismo lo es y ojalá sea el paso para que en el futuro se convierta de nuevo en nuestro pilar a nivel de club, en nuestra marca de identidad. La Masía no se toca.

DAVID REDONDO

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