Crónicas

SEÑOR KOEMAN, AQUÍ LE DEJO MI CURRÍCULUM

Los teóricos suplentes se reivindican después de un partido muy serio. Con entusiasmo, carácter y buen fútbol, le muestran a Koeman que hay vida más allá de su once tipo.

El Barça llegaba frío a Kiev. Con el cuerpo cortado por culpa de un malestar institucional y deportivo que parece agravarse día tras día. El pasado sábado realizó el peor partido desde que Koeman se sienta en el banquillo. Un equipo apático, abandonado, que parece no reaccionar ante ningún estímulo. Toparse con cualquier obstáculo en el camino hacia la victoria, por pequeño que sea, se convierte en un muro infranqueable para el Barça. No son capaces de remontar un partido. Empezar perdiendo es sinónimo de fracaso.

El técnico holandés decidió dejar en casa a los que, hasta ahora, habían sido sus dos pilares, Messi y De Jong. Pensando en que el grupo de Champions está encarrilado y en que cada partido de liga es prácticamente una final, creyó que era el momento idóneo para darles descanso. La noche se prestaba para que, los menos habituales, demostraran que pueden tener un papel más protagonista del que tienen.

Koeman salió con un once repleto aspirantes a titular. Con una defensa en cuadro, los laterales fueron para Dest y Firpo, y Mingueza debutaría como central; Aleñá fue la novedad en el doble pivote; y arriba volvían Trincao y Braithwaite. Lo más destacado, además de la suplencia de Griezmann, fue no ver a Riqui Puig como titular. Si había un partido para que el canterano pudiera mostrar su fútbol, era este. Ya huele a cabezonería de Koeman.

El sistema no se iba a mover. Seguía el 4-2-3-1 con Pedri como centro ejecutor de la mayoría de los ataques. Los culés comenzaron intensos. La presión tras pérdida era constante y el balón circulaba con cierta rapidez. El plan del Dinamo pasaba por situar un bloque bajo y salir rápido tras las pérdidas blaugranas.

Los primeros minutos sirvieron para verificar que, al menos, las ganas estaban siendo superiores a la de otros partidos. Seguramente debido a que muchos estaban ante la oportunidad de optar a más minutos en el futuro. La movilidad entre Pedri y Coutinho era constante. De sus botas nacían las acciones más destacadas. Trincao aguardaba abierto en banda derecha. Mientras que Dest y Firpo se estiraban con más entusiasmo que acierto.

Los de Koeman realizaban un ejercicio de posesión. La pelota iba de un sitio a otro pero sin crear excesivo peligro. No eran capaces de encontrar huecos llamativos en la defensa ucraniana. El portero prácticamente ni intervino en la primera mitad. Solo detuvo un disparo fácil de Trincao. Llegaba la hora de marcharse al vestuario y la sensación era de que el Dinamo, con un poco más de entusiasmo, podía poner en aprietos a un Barça poco contundente.

Salieron más atrevidos los ucranianos. Un providencial Mingueza desbarata un pase de la muerte que dejaba solo al delantero del Dinamo. Pero sería un espejismo. En la siguiente jugada llegaría el gol de Dest. Pase profundo de Pedri para Braithwaite que, gracias a un mal control, habilita al lateral estadounidense que marca con un disparo cruzado. Sergiño mostrando por qué se le fichó. Capacidad para combinar por dentro, desmarque rápido y finalización.

Poco después, un córner botado por Aleñá fue prolongado por el debutante Mingueza, para que Braithwaite rematara en el segundo palo e hiciera su primer gol en la competición europea. En poco más de diez minutos, el Barça dejaba el encuentro encarrilado. Esto lo aprovecharía Koeman para realizar un triple cambio. Debut en Champions de Riqui; entrada de Griezmann por Coutinho; y Jordi Alba por Lenglet.

Los culés estaban mostrando su cara descarada. Más vertical que de costumbre, con más colmillo y con ataques incisivos. Precisamente así vino la jugada del penalti sobre Braithwaite. Una internada de Alba que cedería para el danés y este recibía un empujón dentro del área. El nueve del Barça sería el propio encargado de ejecutarlo. No le tembló el pulso y marcó su segundo gol.

En el minuto 72 se produciría otro debut, el de Matheus Fernandes. Más que un debut es prácticamente una presentación, ya que todavía no ha realizado el típico acto protocolario. El partido transcurría con buen juego y, sobre todo, con un Sergiño Dest gustándose. Ya en el descuento, Jordi Alba daba su pase, pero esta vez para Griezmann, que marcaba un gran gol después de jugada coral magnífica. Noche redonda.

Ganar fuera de casa en Champions, de forma contundente, con los teóricos suplentes, y sin Messi, son motivos más que de suficientes como para estar contentos. Ahora solo falta mostrar este entusiasmo en el campeonato doméstico. Los teóricos suplentes piden a gritos que Koeman agite un poco la coctelera.

EMILIO VALENZUELA

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