Crónicas

TURÍN MUESTRA CUÁL ES EL CAMINO

Los culés despejan las dudas con una victoria contundente. Bailó por momentos a una Juve que se vio impotente ante el buen hacer de los chicos de Koeman

El Barça llegaba a Turín con la necesidad imperiosa de construir. Más ahora, después de la dimisión de Bartomeu. Qué mejor escenario que el Juventus Stadium para comenzar a edificar un proyecto nuevo. Y es que el Barça de Koeman no terminaba de arrancar. Esto es algo que se pudo comprobar en el clásico del sábado. Sigue siendo un equipo acongojado ante situaciones que requieren entereza y solidez. Quizás este aspecto no pueda entrenarse sobre un terreno de juego; quizás sea algo que surja de ambientes favorables que te hagan sentir superior a tus rivales. Por ejemplo, como puede ocurrir después de una victoria en un sitio como este. Ganar aquí puede suponer el acicate necesario para que empiece a construirse un nuevo Barça. Un conjunto necesitado de estímulos positivos que reviertan la situación de vulnerabilidad con la que choca de forma asidua. Es en estos partidos, donde se forjan los grandes equipos y se dibujan las líneas a seguir para llegar al éxito.

Koeman sacó un once atrevido. Araujo por el sancionado Piqué; Dest iba a descansar y su lugar lo ocuparía S. Roberto; dio entrada a Pjanic por un Busquets que sigue lejos de su mejor forma; afianzó su idea de que Pedri es un futbolista hecho para este equipo; y quiso dar otra oportunidad a los cuestionados Griezmann y Dembélé. El equipo le dio la razón al técnico durante la primera mitad. Su apuesta por un Dembélé muy abierto, y Messi, Griezmann y Pedri intercambiando posiciones, desquició por momentos al conjunto italiano.

El partido comenzó trepidante. El marcador no señalaba todavía el minuto dos cuando Messi tuvo la primera. Fue tras un regalo de un defensor juventino en una buena presión de los culés. El balón acabó en un córner que produjo una doble ocasión por medio de Pjanic y Griezmann. Este último estalló la pelota contra el poste. Todo en menos de tres minutos.

El Barça estaba decidido a ir a por el partido desde el principio. Sin ni siquiera conceder ni una tregua, llegaría el gol de Dembélé a los trece minutos. Messi realiza un cambio de banda espectacular para el francés, que controla pegado a la cal y hace lo que mejor se le da: encarar en carrera y cambiársela de pies. Recortó dos veces y sacó un trallazo con la derecha que se coló en la portería de Szczesny después de tocar en un rival. Dembélé estaba desatado, con ganas de demostrar que puede tener un hueco en este equipo y con la confianza de jugar en su posición. Es en la banda derecha donde más cómodo se siente.

Los azulgranas estaban con confianza y seguían mostrando un juego fluido desde atrás. La Juventus no era capaz de robar balones arriba y solo generaba sensación de peligro con pelotas largas o centros laterales. Así llegaron los dos goles, anulados por fuera de juego, de Morata. Tanta era la seguridad de los de Koeman, que Pedri sacaba el balón desde su área con una ruleta incluida. Los culés casi siempre encontraban vías de escape. Acabó el primer tiempo y el Barça se marchaba al vestuario con la sensación de que el resultado era corto. Antes habían tenido ocasiones claras Messi y Dembélé.

La segunda mitad empezaba con un cambio obligado. Busquets sustituía a Araujo, y De Jong pasaba a la posición de central. En los segundos 45 minutos, el Barça sacó su repertorio a relucir y bailó por momentos a una Juve que se veía impotente. No eran capaces los italianos de robar pelotas a unos jugadores que se movían e intercambiaban posiciones de forma constante.

Lo único que no acababa de llegar era el gol que sentenciara el encuentro. Rememorando los tiempos del futbol total, el Barça buscaba en cada acción la jugada perfecta. Hasta trece ocasiones claras que no terminaban dentro de la portería por culpa de un exceso de fantasía. El que sí convertía era Morata. El delantero hizo un ‘hat trick’ de goles en fuera de juego. Algo inaudito. Fueron los únicos acercamientos peligrosos de la Juve.

En el minuto 65 se marchaba Dembélé y entraba Ansu Fati. Koeman cambió al francés a pesar de que estaba completando sus mejores minutos de la temporada. En cambio, dejó en el campo a Pedri hasta casi el final. Al juvenil de Tegueste no le intimidan ni los escenarios, ni los rivales. Después de una buena actuación en el clásico del sábado, hoy ha maravillado con controles, pases y regates impropios de un chaval que está debutando en la élite. Juega como si siguiera en el barrio. El técnico holandés lo sabe, y por eso lo mima dedicándole un cariñoso gesto al ser sustituido.

Ya casi rozando el descuento, Ansu Fati forzó un penalti que convertiría Messi en el dos a cero definitivo. Después de disponer de innumerables situaciones de gol, el Barça cerró el encuentro desde los once metros. Y pudo hacer el tercero, en una clara ocasión de Ansu que no se entendió con Braithwaite.

Los culés se muestran firmes después de las dudas suscitadas en los últimos encuentros. Ganan en un lugar complicado, pero además lo hacen con el mejor fútbol de la temporada. Los de arriba conectan y el equipo parece que comienza a encajar sus piezas. Este es el camino para estar más cerca de los éxitos.

EMILIO VALENZUELA

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