Opinión

CANTERA, AHORA O NUNCA

La crisis provocada por la COVID-19, ha dejado al descubierto la necesidad de reforzar nuestro tejido social más cercano: el barrio. En el fútbol ocurre lo mismo. Ahora es el momento de que la cantera recupere ese espacio perdido por culpa de un mercado cada vez más acaparador.

La gravísima crisis sanitaria que estamos padeciendo nos ha devuelto de un plumazo muchos aspectos de nuestra vida cotidiana que parecían ya olvidados. Actos tan simples como comprar en la tiendecita de debajo de casa o en el pescadero de la esquina, en lugar de acudir a los centros comerciales normalmente abarrotados. O donar alimentos a tus vecinos que más lo necesitan sin que eso parezca una acción heroica. Todo esto es fomentar y construir el barrio. Ese tejido social que nos sostiene y al que tantas veces denostamos optando por la vía fácil de los grandes comerciantes.

Esta pandemia ha provocado que, al girar la cabeza, por un momento, nos demos cuenta de que muchas de las cosas que necesitamos las tenemos al alcance de la mano. En nuestro barrio. Con nuestra gente. Estábamos absorbidos por un bucle que nos impedía ver con proximidad. Como si lo bueno tuviera que estar necesariamente lejos de nosotros.

Este crudo análisis de la situación de indefensión que han padecido los barrios españoles, es extrapolable al fútbol actual. En el llamado ‘fútbol moderno’, fichar cada vez más caro se ha convertido casi en una competición. Futbolistas adolescentes son traspasados por cifras que asustan con solo oírlas. Mientras, muchos canteranos que llevaban toda la vida en el club se ven obligados a abandonar el barco. Resignados ante un mercado global que los está absorbiendo y los coloca siempre en un segundo plano.

Pues, igual que nosotros debemos de optar por salvar al pescadero de la esquina, los clubes deberían, al menos, replantearse cuál debe ser el modelo de negocio imperante a partir de ahora. Muchas veces lo bueno está en casa. Solo tenemos que apartar la vista del mercadeo mediático para poder verlo. El Barça es un claro ejemplo de esta mala praxis.

Desde hace ya años, la política de fichajes del club queda muy alejada de lo que es la esencia del Barça. En lugar de apostar por ‘un Busquets’, ‘un Pedrito’ o ‘un Bojan’; se ha optado por fichar a futbolistas que, o no han rendido, o casi ni han llegado a participar en partidos oficiales. Esta crisis debe servirles para recapacitar y, volver así, a la senda que tantas alegrías y triunfos trajo al aficionado blaugrana. La cantera debe ser otra vez el eje central de la planificación. Es a partir de ahí cuando se podría empezar a mirar otras opciones. Solo para mejorar lo que hay, claro está.

Ahora, jugadores como Riqui Puig, Alex Collado, Monchu o Ansu Fati, deberían de ser considerados como algo más que chavales que entrenan y juegan de vez en cuando con el primer equipo. Al igual que ha vuelto a resurgir la necesidad de sostener al barrio por encima de las multinacionales, en el Barça, la cantera tiene que recuperar su espacio perdido durante todos estos años. La lucha fratricida del mercado tiene que dar paso a los chicos de La Masía. Es ahora o nunca.

EMILIO VALENZUELA

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